Habana 1997 - La Misión

















Pueden decir lo que quieran de mi cara menos que es la cara de un terrorista... pero díganle eso a la policia de aduanas y fronteras en el aeropuerto de La Habana! No hubo caso; me separaron del resto de los 21 comparsas que me acompañaban en la misión y me llevaron a una espécie de buardilla a la que se accedia por unas minúsculas escalerillas de madera. Después de revisar concienzudamente todo mi equipaje y a mi mismo, se disculparon y me largaron pues el único tipo de bomba que encontraron entre mis pertenencias tenia la figura de un tal George Washington en un fondo verde...

No les di ni uno, si es lo que ellos esperaban. Y eso podia ser lo más probable en una sociedad donde hacia 5 minutos habiamos comprado a la guardia aduanera - una muy atractiva negra que más parecia una jugadora de basquet - con dos paquetes de bombones achocolatados llamados en Brasil de "Sonho de Valsa". Afortunadamente no era yo quien llevaba los 10.000 dólares americanos destinados a la conclusion de las obras del asilo de ancianos, pero pueden creerme que al dejar la Isla tuve que regalar hasta la maleta porque allá la gente no tiene nada, ni verguenza para pedirte algo.

En aquella época, el control sobre toda actividad religiosa era metódicamente controlado por la gente de Fidel y la mayor parte de las concentraciones de esa indole eran realizadas en los hogares o alguna rústica casa habilitada para estos fines. Fue asi como, en una oportunidad, a mi y a mi compañero de cuarto de hotel nos tocó visitar un culto en una "casa-iglesia" de la periferia de Habana. Estábamos en medio de la cosa toda cuando Dr. Paulo - ex militar en retiro del ejército brasilero y un experto en radiotelecomunicaciones muy competente que habia servido en la Amazonia - sintió que habia una misión paralela, personal e intransferible, la cual demandaba acción inmediata: debia ir al baño!

Ustedes saben, una casa de madera ampliada donde se realizaba algo demoninado escuela biblica infantil, que servia de templo para cultos y el resto del tiempo como casa donde vivia la familia anfitriona, disponia de un pequeño baño algo mas avanzado de lo que estarán imaginando. Era un baño de verdad. Y Dr. Paulo estaba feliz por ello... tenia que aliviar el vientre a como diera lugar y volver raudamente a presenciar el resto del evento pues él y yo éramos visitas de honor en el lugar y no habiamos sido llamados precisamente a dejar la cagada. Mientras yo dirigia unas palabras para emborrachar la perdiz al pueblo, mi amigo entró al baño y cumplió su sueño dorado... o café, para ser exacto. El éxtasis era facinante; por fin sentia que el avión no es la única manera de volar y comprendia perfectamente porqué los globos suben cuando te deshaces de algun "peso". Lo que pasó a continuación requiere un poco de vuestra imaginación asi que les voy a pedir que imaginen mentalmente que están escuchando la banda sonora de alguna pelicula de Alfred Hitchcock!

Dr. Paulo acababa de deshacerse de todo lo que le pesaba en el alma cuando debia pasar a la segunda fase... pero faltaba la materia prima. Con horror miró hacia arriba, abajo, los costados y nada... NO HABIA PAPEL!!! Esta es una de las dos desgracias que te pueden pasar en el baño (la otra es que no funcione la cadena). Pero la necesidad es madre de la invención y, como en en Cuba no se dan boletas porque al final todo el dinero va para el estado de igual forma, todo lo que tenia a mano era su pañuelo regalón. Música de Hitchcock otra vez.

Alguien entiende lo que significa sacrificar el pañuelo regalón? Bueno el caso es que Dr. Paulo se abocó a la tarea de darle un uso más bien multiple a su pañuelo y luego de concluir la ingrata tarea, lavó con presteza y agilidad el mismo bajo el agua de la llave... Felizmente, habia água para que el desastre no fuera completo. Acto seguido salió sonrriente como si el papel alguna vez hubiera existido y yo pude terminar de distraer a los presentes pues ya no se me ocurria, literalmente, NI UNA MIERDA MÁS QUE HABLAR!

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