Super... Dotado




















Hoy dia estaba viendo al pasar una breve materia periodística en la TV sobre niños superdotados. Dicen los expertos que un superdotado puede reconocerse porque generalmente habla fluidamente, camina y manifiesta una memória extraordinaria generalmente dentro de los dos primeros años de edad. Y qué decir de aquellos que antes de completar un año ya saben lo que es un buen par de gomas? Y no me refiero a las de la mamá porque sabemos que los infantes buscan instintivamente los pechos maternos a la hora de onces o cuando se les para la pluma! Yo estoy hablando de meter la cara entre las pechugas de las ricas amigas de tu mamá con todo descaro y en cada chance que haya!
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Como a los 4 años de edad, empecé a dibujar... dibujaba lo que se me ocurriera; con especial énfasis en las figuras humanas. Al principio, no dibujaba rostros; eso era para mi como un desafio lejano. Dibujaba los cuerpos en sombras, pero de tal forma que se podia distinguir un policia de un ladron. Si... yo dibujaba situaciones, acciones; casi como historietas pero con cuerpos humanos en sombras. Cuando empecé a ver TV, aprendí a dibujar los cartoons que veia: La Pantera Rosa, Los Picapiedras. Después, pasé a crear mis propios personajes con su historieta. En esta fase fue cuando llegué a la Enseñanza Media. Mis compañeros acostumbraban a aprovechar bien el poco tiempo que podian compartir conmigo asi que, cuando yo finalmente aparecia en el colegio me empapelaban con sus peticiones de este o aquel dibujo. Me decian "cometa" en esa época. Y justo ahi entré en la siguiente fase de mis artes pictóricas: la caricatura.

Me gustaba dibujar a un cierto compañero que a mi modo de ver tenia los rasgos característicos para "no perdonarlo" con el lápiz. Siempre lo retrataba con la cabeza saltando del cuerpo unida a éste por un resorte. Cosas de pendejo que, tu sabes, son muy graciosas en una maravillosa época de la vida en la cual lo "sério" es sólo una palabra en el diccionario. Pero el aburrimiento también me fastidiaba, especialmente en clases como la de Artes Manuales, no sólo porque el profesor era demasiado aburrido sino también porque yo tenia mis propias "artes manuales" desarrolladas con una precocidad innombrable. Esto me llevó a descargar toda mi creatividad en el pizarrón en los momentos en que el profe se ponia pajero y tu sabes... la típica: un montón de lame-culos al rededor del docente que sentado en su mesa, finge hacer algo importante cuando en realidad se está pajeando de una forma más que adolescente, al igual que los demás. Y el resto de los alumnos en otra, conversando, leyendo o escribiendo en la pizarra. Yo preferia ir y dibujar. Este era el problema.

Una cierta tarde, en la clase de Artes Manuales, se dió la situación antes descrita y, mientras un grupo rodeaba al profesor, yo me levanté y me dirigí al pizarrón. Tomé un pedazo de tiza y comencé una obra inédita: una colección de figuras de animales prehistóricos inventados por mi, cada uno con su nombre "científico". Como todo genio incomprendido y adelantado a su época, esto me llevó directo a la oficina del Inspector General. Y no era para menos! A nadie la habian enseñado la existencia del "cococeronte prehistórico", el "tripicornio" o el "picosaurio" y yo me sentía como Galileo Galilei, solo delante de dos alternativas: o probaba mi teoria o iba a la hoguera! Pero encontré una alternativa intermediária que podemos llamar de cohartada.

Mis compañeras de curso no tenian el más mínimo sentido estético... Ellas mismas fueron las que instigaron al poder constituido para que me llevaran a la inspectoria! El Sr. Villagra, un tipo que parecia una mezcla de tira con psiquiatra patético, me interrogó. Queria saber qué clase de dibujos eran los que yo hacia en la clase. Me preguntó directamente por los animalejos antes citados pero yo los protejí de su cruel destino y, como un buen gobierno, negué tener conocimiento! Como yo le dije que dibujaba otra clase de cosas, Villagra me pasó un papel y un lápiz y me convidó gentilmente a mostrarle mi produccion! En este punto, encontré mi cohartada: comencé lentamente, pero cagado de la risa por dentro, conteniéndome para no reir, a dibujar a mi compañero con la cabeza escapando del cuerpo... el resorte y todo lo demás.

C
uando terminé, casi no podia mirar a la cara al inspector general pues mis ganas de romper en carcajadas era tan violenta que a ratos se me escapaban unos espasmos ridículos. Extendi el papel... él lo miraba impertérrito y me preguntó si habia algo más que dibujar y le dije que no. Obviamente, era loco pero no huevón. Terminé por asegurarle que pese a los reclamos y acusaciones de varias de mis compañeras, todo no pasaba de un malentendido que se podria resolver no dibujando más a mi querido compañero.

Al volver a la sala, miré a mis compañeras con la misma cara con que Jesus debe haber mirado a Judas después del beso y todo siguió su curso normal. No recuerdo haber sido suspendido por ese incidente, pero esa no seria la última vez que tendria una entrevista parecida en aquel antro. Sin embargo, para no perder la pose, fui nuevamente a la pizarra y dibujé una vez más a Muñoz con su cabeza saltando hacia afuera... y una pantera rosa chica mirandolo desde la derecha.

Alcance de Nombres















Cuando eres un profesor de Metodologia de la Investigación, Exégesis y otras barbaridades linguisticas en la vecina y famosa ciudad de Campinas, en el estado de Sao Paulo y pasas otra parte del tiempo dictando conferencias, capacitaciones y consejeria familiar en tu lugar de residencia, no extraña que te inviten a discursar cuando algun prominente ciudadano del lugar muerde el polvo. Si a eso le sumas que la ciudad tiene sólo 150.000 habitantes y que alguno de tus gases corre el riesgo de salir retratado al otro dia en el diario local, lo más probable es que no pases inadvertido.

Itu es una pequeña ciudad a unos 87 km de la gran metrópolis de Sao Paulo capital, famosa en todo el pais porque te venden artículos de todo tipo en tamaño gigante para que nunca olvides que lo bueno viene en frascos chicos. Y cuando digo cosas grandes, no me refiero solamente a recuerdos como llaveros, lápices, cigarros y peinetas enormes sino también a un supermercado del tamaño del mayor Jumbo de Santiago y un Mall mucho mayor que el de Maipu o el del Centro, con varias salas de cine, y todo para esas 150.000 personas! Es una ciudad pintoresca; tiene de todo y, hay quien diga que se trata de una cortina para lavar dinero y, en realidad, es muy sospechoso que tantas lujosas tiendas que hay por toda parte puedan sobrevivir en un lugar donde las moscas vuelan una vez al año.

El caso es que un matrimonio joven al que me habia tocado aconsejar meses antes de su matrimonio me llamó para pedirme unas ultimas palabras en el funeral del abuelo de la chica. La ciudad cuenta con dos velórios, uno estratégicamente parapetado a la vuelta del cementerio, y el otro es el Velório Municipal, ubicado próximo a una de las plazas del centro... Fui informado que el fallecido estaba siendo velado allá. Mientras caminaba hacia el recinto hojeando mentalmente mi repertório, me percaté de que habia olvidado el nombre del occiso pero eso no me preocupó mucho... Hasta ese momento, mi principal drama era de qué manera obviar mi convicción de que el finado probablemente sólo pasaria por el cielo rosando la puerta de afuera y al mismo tiempo decirle algo convincente a un 90% de bárbaros y ateos que seguramente estarían en el lugar.

Cuando llegué al Velório Municipal, empezó mi odisea... Habia dos muertos!! Yo pensé: "Grande Claudio!... Suponiendo que llegaste al sitio correcto, asegúrate de no discursarle al muerto equivocado! No reconocia una sola de las caras de los vivos presentes y el tiempo apremiaba. Ahora mi mente estaba abocada a repasar los posibles nombres del abuelito en cuestión... Sería Raimundo? No, ese era el nombre de uno que todos querian ver muerto pero estaba bien vivo en la ciudad. Lázaro, el ex-Alcalde de Itu? No, ese tampoco estaba muerto aunque no seria mala idea porque se venian las elecciones. Pedro, Miguel, Antonio... podia ser cualquiera pero recordé que se acentuaba en la segunda de dos sílabas. En ese instante llegó un hombre y me preguntó qué deseaba. Casi sin pensar más le dije: "Vengo a ver a Nestór!" (lo dije con una convicción absoluta).

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Al cabo de un momento, el hombre - que habia ido adentro - volvió con cara de interrogación y me dijo que no habia ningún Nestór, ni en la sala número uno ni en la número dos. Sólo esto me faltaba! Me equivoqué de velório! Me iba a retirar cuando divisé al fondo a un sujeto al que yo habia visitado algunas veces y que frecuentaba una vez cada 100 años la iglesia donde se habian casado los muchachos que me llamaron. Más sorprendido quedé aun cuando él me informó que Nestór se encontraba en perfectas condiciones y no sólo eso sino que "lo dejamos suelto en el patio de la casa". Yo ya no entendia nada. Cuando yo le dije que tenia entendido que Nestór habia muerto y por eso yo estaba ahi para darle un último adiós, el hombre me dijo que el finado se llamaba Heitór... Ahi lo comprendí todo. Era claro que Nestór no estaba muerto porque es un dobermann en la flor de la edad que me recibia no muy amigablemente cuando yo iba a visitar a su dueño! Además, el Velório Municipal no sería el lugar adecuado socialmente hablando para velar a un perro.


Ustedes no pueden imaginar la lucha interior que trabé a partir de ese momento para no estallar en carcajadas cuando se supone que debia sumarme al dolor de los demás pero, la verdad, me resultaba casi imposible contenerme al ver que, habiendo llegado al lugar, en vez de preguntar por el fallecido pregunté por un perro de guardia. Yo respiraba profundamente y me acerqué a la mesita donde habia un termo para beber té y hierbas variadas con la intención de calmar mis emociones. Casi podía imaginar el título del responso: TODOS LOS PERRITOS SE VA AL CIELO.

Cuando llegó la nieta del difunto, recibí un alivio extra al ser informado que el muerto no era un completo infiel sino que sólo se habia alejado de su congregación en los ultimos años debido a su mala salud y avanzada edad. De esta suerte, no fue dificil construir un bello mensaje inspirador que lo pusiera a él en la nube numero 8, y a los presentes en el juego de sacar pajitas pues eso si era algo que yo sabia hacer con precisión: no darle nunca a hombres vivos la misma seguridad que a un perro muerto.

Habana 1997 - La Misión

















Pueden decir lo que quieran de mi cara menos que es la cara de un terrorista... pero díganle eso a la policia de aduanas y fronteras en el aeropuerto de La Habana! No hubo caso; me separaron del resto de los 21 comparsas que me acompañaban en la misión y me llevaron a una espécie de buardilla a la que se accedia por unas minúsculas escalerillas de madera. Después de revisar concienzudamente todo mi equipaje y a mi mismo, se disculparon y me largaron pues el único tipo de bomba que encontraron entre mis pertenencias tenia la figura de un tal George Washington en un fondo verde...

No les di ni uno, si es lo que ellos esperaban. Y eso podia ser lo más probable en una sociedad donde hacia 5 minutos habiamos comprado a la guardia aduanera - una muy atractiva negra que más parecia una jugadora de basquet - con dos paquetes de bombones achocolatados llamados en Brasil de "Sonho de Valsa". Afortunadamente no era yo quien llevaba los 10.000 dólares americanos destinados a la conclusion de las obras del asilo de ancianos, pero pueden creerme que al dejar la Isla tuve que regalar hasta la maleta porque allá la gente no tiene nada, ni verguenza para pedirte algo.

En aquella época, el control sobre toda actividad religiosa era metódicamente controlado por la gente de Fidel y la mayor parte de las concentraciones de esa indole eran realizadas en los hogares o alguna rústica casa habilitada para estos fines. Fue asi como, en una oportunidad, a mi y a mi compañero de cuarto de hotel nos tocó visitar un culto en una "casa-iglesia" de la periferia de Habana. Estábamos en medio de la cosa toda cuando Dr. Paulo - ex militar en retiro del ejército brasilero y un experto en radiotelecomunicaciones muy competente que habia servido en la Amazonia - sintió que habia una misión paralela, personal e intransferible, la cual demandaba acción inmediata: debia ir al baño!

Ustedes saben, una casa de madera ampliada donde se realizaba algo demoninado escuela biblica infantil, que servia de templo para cultos y el resto del tiempo como casa donde vivia la familia anfitriona, disponia de un pequeño baño algo mas avanzado de lo que estarán imaginando. Era un baño de verdad. Y Dr. Paulo estaba feliz por ello... tenia que aliviar el vientre a como diera lugar y volver raudamente a presenciar el resto del evento pues él y yo éramos visitas de honor en el lugar y no habiamos sido llamados precisamente a dejar la cagada. Mientras yo dirigia unas palabras para emborrachar la perdiz al pueblo, mi amigo entró al baño y cumplió su sueño dorado... o café, para ser exacto. El éxtasis era facinante; por fin sentia que el avión no es la única manera de volar y comprendia perfectamente porqué los globos suben cuando te deshaces de algun "peso". Lo que pasó a continuación requiere un poco de vuestra imaginación asi que les voy a pedir que imaginen mentalmente que están escuchando la banda sonora de alguna pelicula de Alfred Hitchcock!

Dr. Paulo acababa de deshacerse de todo lo que le pesaba en el alma cuando debia pasar a la segunda fase... pero faltaba la materia prima. Con horror miró hacia arriba, abajo, los costados y nada... NO HABIA PAPEL!!! Esta es una de las dos desgracias que te pueden pasar en el baño (la otra es que no funcione la cadena). Pero la necesidad es madre de la invención y, como en en Cuba no se dan boletas porque al final todo el dinero va para el estado de igual forma, todo lo que tenia a mano era su pañuelo regalón. Música de Hitchcock otra vez.

Alguien entiende lo que significa sacrificar el pañuelo regalón? Bueno el caso es que Dr. Paulo se abocó a la tarea de darle un uso más bien multiple a su pañuelo y luego de concluir la ingrata tarea, lavó con presteza y agilidad el mismo bajo el agua de la llave... Felizmente, habia água para que el desastre no fuera completo. Acto seguido salió sonrriente como si el papel alguna vez hubiera existido y yo pude terminar de distraer a los presentes pues ya no se me ocurria, literalmente, NI UNA MIERDA MÁS QUE HABLAR!